viernes, 3 de julio de 2009
No hay tal crisis. Una dice no hay tal crisis mientras tira un de platos al piso. Una saca un turno en la peluquería. dice no hay tal crisis y se ríe con su mejor cara de boluda. Una dice no hay tal crisis y No hay tal crisis y te pones kilos de tapa ojeras. Una vez que aceptas que la crisis es tal crisis estas preparado para aceptar que hay tal crisis. Una dice no hay tal crisis y rompe lo que tiene a mano. Una dice no hay tal crisis y hace stops como loca. Una pone su mejor cara de boluda y dice no hay tal crisis, pero tarde o temprano llega el día en donde la crisis tiene el tamaño de una estría y ahí hay que aceptarla. Se puede negar la crisis un día, un mes, un año, pero llega ese día en que la crisis te explota en la cara. Atravesar la crisis es como pasar el pelo por agua oxigenada. Cuando llega la crisis uno cree que es el final, que se termina todo. Pero en realidad ahí empieza todo. Atravesar una crisis es como pasar por un buen cirujano plástico. Sos la misma pero distinta. Dan miedo las crisis. Uno le teme a lo desconocido casi como un mal peluquero. En chino, en japonés, en coreano, en tailandés, en algún idioma oriental, crisis significa oportunidad. Las crisis son como los años. Te sorprenden y no te queda otra. Hay que enfrentarlos y llevarlos. La crisis es un viaje de ida, pero también puede ser un viaje
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